La historia no es necesariamente lineal; el fascismo de hace un siglo fue combatido y aplacado. Una coalición internacional gestionó una pelea militar e ideológica. Pero el ratón se muerde la cola porque precisamente el entramado multilateral que se creó, incentivado precisamente por Estados Unidos tras la derrota del fascismo, está amenazado por el mismo país que hace 80 años le apostó a un capitalismo global y a proteger derechos humanos.