Abajo las fronteras, nadie es ilegal por Cindy Espina

Las mujeres que obligan a Honduras y México a buscar a una familia desaparecida

Maldito País

marzo 15, 2026

El trabajo que hacen las mujeres buscadoras de Centroamérica en sus países de origen es, principalmente, de incidencia, para que las autoridades de gobierno y justicia realicen investigaciones coordinadas con las de México. Asimismo, ellas cooperan para crear un banco de ADN con los equipos forenses que procuran y apoyan la identificación de sus familiares.

Lo último que supo Teresa Barrera, madre de Cindy Paola Bueso Barrera, es que ella, su bebé Daniel y su hija Valentina de tres años (Madariaga Bueso) estuvieron frente al mar el 21 de octubre de 2024. Les vio a través de una videollamada, cuando se despidió de ella para luego subirse en una lancha en San José Hueyate, Chiapas,  que la llevaría a las costas de Oaxaca. Este testimonio es parte de los relatos recabados sobre el caso en varios medios de comunicación y organizaciones de mujeres buscadoras.

Teresa, desde Estados Unidos,  junto a su cuñada han emprendido una búsqueda de justicia a la distancia, pero acompañada de organizaciones que luchan por la justicia y hallazgo de las personas desaparecidas en México. Este trabajo arduo tuvo un gran avance el 26 de febrero de 2026, ya que ellas y otra familia obtuvieron una resolución que obliga a las autoridades de Honduras y México a trabajar en conjunto y tomar acciones urgentes para localizar a Cindy, a su bebé e hija, y a Josselyn Noemi Cruz, originaria de El Salvador. 

Esta resolución fue emitida por el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la Organización de Naciones Unidas (ONU). La Fundación para la Justicia y El Estado Democrático de Derecho indicó por medio de sus redes sociales que aunque las acciones se emitieron por 4 personas, el Comité de la ONU urge también a localizar a las otras 16 personas que viajaban en el grupo que desaparecieron ese día junto a Bueso. 

Fotografía que la madre de Cindy Bueso utiliza para buscarla.

Una crisis

Las demás personas desaparecidas son originarias de Ecuador, Cuba, Colombia, República Dominicana y Jordania. En su resolución el CED indicó que entre 2023 y 2024 aumentaron un 76.3 por ciento la desaparición forzada de personas en Chiapas y que la mayoría de las víctimas eran personas migrantes, entre ellas mujeres, niños y niñas. 

México enfrenta una crisis ante este problema, ya que según investigaciones de la organización A dónde Van los Desaparecidos en este país desaparecen a diario 40 personas. El  primer año (septiembre 2025) del sexenio de la presidente mexicana, Claudia Sheinbaum, ha marcado un nuevo récord en el número de desapariciones forzadas en México, y estiman que en un promedio de 1.6 horas una persona desaparece. Según esta organización, al 1 de octubre de 2025, desaparecieron 14,765 personas en ese país, lo cual significa un aumento del 16% más que lo reportado durante el último año de su antecesor, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien es parte de la misma agrupación política de Sheinbaum. La ONU considera que en México la desaparición forzada ocurre de manera generalizada y sistemática, según el último informe del CED publicado el 12 de agosto, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición que se conmemora el 30 de agosto. La ONU basa esta consideración en las  personas afectadas, ya que en su mayoría han sido hombres y mujeres ajenos a las hostilidades enfrentadas. 

El Comité contra la Desaparición Forzada estableció que tanto las autoridades mexicanas, como hondureñas, tienen hasta 26 de marzo de 2026 para informarles las acciones urgentes que tomarán de manera coordinada y los resultados que han tenido hasta esa fecha para encontrar a las 20 personas que se encuentran desaparecidas desde hace año y medio. 

Una de las principales quejas de las mujeres y familias buscadoras es la falta de coordinación y apoyo de las autoridades de sus países de origen con México para encontrar a sus familiares. En el caso de Honduras, en febrero de 2025 las autoridades del Instituto Nacional de Migración de México (INM) y el Comité Amor y Fe de Honduras suscribieron un acuerdo para la búsqueda de migrantes hondureños desaparecidos en territorio mexicano, sin embargo, esta coordinación no ha tenido los resultados que las familias esperan. 

Foto de Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho.

Una red de madres buscadoras centroamericanas

Prueba de esto es la lucha constante que Ana Enamorado, activista y madre buscadora hondureña que fundó la Red Regional de Familias Migrantes, mantiene por  su hijo, Óscar López Enamorado, desaparecido en Jalisco, México, en 2010. Ese mismo año se cumplían siete años desde la primera Caravana de Madres Centroamericanas (2004) que salían desde Guatemala, El Salvador y Honduras hacia México a buscar y a exigir justicia para sus hijos e hijas migrantes desaparecidos en México. 

La mayoría de estas mujeres son originarias de esos tres países y han sido apoyadas por el Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM). Su recorrido ha sido desde el sur de Chiapas, por Tabasco y Veracruz, hasta llegar a la Ciudad de México en donde organizan encuentros de incidencia en Senado y otras instancias del sistema de justicia mexicano

El trabajo que hacen las mujeres buscadoras de Centroamérica en sus países de origen es, principalmente, de incidencia, para que las autoridades de gobierno y justicia realicen investigaciones coordinadas con las de México. Asimismo, ellas cooperan para crear un banco de ADN con los equipos forenses que procuran y apoyan la identificación de sus familiares.