Costa Rica firma TLC con Israel y abandona política exterior basada en derechos humanos 

Maldito País

diciembre 10, 2025

Este proceso de negociación trae consigo una discusión amplia y necesaria en Costa Rica, que tiene que ver con el profundo retroceso en las condiciones políticas y de vida en el país. Incluso se han generado impactos en la política exterior: por primera vez en décadas, Costa Rica se abstuvo de condenar el bloqueo comercial a Cuba y recientemente se abstuvo de condenar los asentamientos israelís en Palestina y Siria.

Viva como nunca antes, 
me conozco, como nunca antes, 
Sé por lo que lucho,
y que honor luchar por, Palestina. 
Aquí en el corazón de mi ciudad,
mi corazón, 
yo no podría pertenecer a otro lugar,
es donde empecé y donde terminaré 
y que honor tener este final”.

Bisan Owda, 11 de mayo de 2025. 

Desde 2023 la crueldad y la violencia extrema en Palestina se hizo todavía más cotidiana. El 7 de octubre de ese año Israel emprendió una escalada genocida. Se trata de una serie de acciones que no solo tienen que ver con ataques letales -bombardeos, agresiones dirigidas con drones e invasión militar terrestre- sino también con políticas que atentan contra la vida: cortes de abastecimiento de agua y electricidad, la negación sistemática de entrada de ayuda humanitaria o bienes básicos como alimentos y medicamentos. La comunidad internacional ha sido clave en este genocidio, no sólo por no accionar directamente contra Israel -salvo pequeñas excepciones como Colombia- sino por sostener relaciones políticas, económicas y comerciales con los genocidas. Tal es el caso de Costa Rica, donde el pasado lunes 8 de diciembre se firmó un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Israel en medio de su avanzada genocida. Así, el gobierno costarricense pasa por encima de los principios de su política exterior respecto a la -supuesta- neutralidad, la defensa de la paz y los derechos humanos.

Israel ha despreciado, humillado y asesinado masivamente de formas crueles al pueblo palestino. Sin embargo, las y los palestinos siguen en pie, resguardando sus vidas, su territorio y cosmovisión. Sobreviviendo incluso por el supuesto “Plan de Paz”, propuesto por sus principales verdugos: Benjamín Netanyahu -primer ministro de Israel- y Donald Trump -presidente estadounidense-. Para el 14 de noviembre del 2025, el Ministerio de Salud de Gaza indicó que alrededor de 69.182 personas han sido asesinadas; más de la mitad son mujeres e infancias. Cifra que no deja de ser un aproximado pues, aún no hay claridad de la cantidad de personas bajo los escombros y los ataques israelíes continuaron. Lo que sí queda claro: es un genocidio, no una guerra. Costa Rica y los otros Estados que mantienen sus relaciones con Israel -y las profundizan- son cómplices del exterminio del pueblo palestino. 

Este exterminio no es exclusivo de la escalada genocida iniciada en 2023. Todo lo contrario, el sionismo desde antes de la partición de Palestina emprendía prácticas que afectaban la integridad territorial, política y material del pueblo palestino. Van 77 años de genocidio a cuenta gotas. Historia que se enlaza con procesos de opresión y guerra en Centroamérica. En la región centroamericana Israel ha entrenado Fuerzas Armadas, proporcionó armas a Anastacio Somoza cuando Jimmy Carter dejó de aportar las estadounidenses, modernizó la Fuerza Aérea salvadoreña y un largo etcétera. Según un artículo del analista Fernando Cordero, Israel utiliza la ruta armamentista para afianzar sus relaciones diplomáticas y con ello, el respaldo a su política genocida que aporta el know how a su industria militar; altamente exportable. 

Diferentes organizaciones de la sociedad civil palestina emprendieron la campaña de “Boycot, Desinversión y Sanciones” (BDS) contra Israel desde 2006. Campaña que con los años fue transformándose en una organización internacional, inspirada en los movimientos políticos contra el apartheid en Sudáfrica y que promueve distintas acciones que interrumpan el consumo o ganancias de empresas israelís o extranjeras que apoyan el exterminio del pueblo palestino. El llamado a accionar también está dirigido a los Estados para que interrumpan toda negociación con un ente que sobrevive a partir de la violencia extrema en Palestina y que también emprende agresiones contra el mundo árabe en general. En este contexto, BDS se ha pronunciado contra el TLC entre Costa Rica e Israel: “Todos los acuerdos de libre comercio con Israel, por definición, ayudan a mantener el crimen de lesa humanidad del apartheid, así como su ocupación”. Además, las agresiones al pueblo palestino se extienden a las poblaciones marginadas de los sistemas capitalista, colonial y patriarcal. El sionismo es una corriente político-ideológica supremacista, profundamente violenta y que atenta contra la vida en sí misma. 

Muy a pesar de la alta gravedad de los hechos en Palestina, reconocidos como genocidio incluso por Naciones Unidas, el gobierno de Costa Rica ha ignorado el llamado de BDS y de todas las organizaciones  de solidaridad a nivel internacional. Pese a la tradición pacifista, defensora de los derechos humanos y cuidadora de la naturaleza, el gobierno costarricense actual decidió negociar un TLC con el ente genocida que “lo único que tiene por ofrecer son armas, tecnología de inteligencia o militar y agroquímicos”, de acuerdo a Germán Romano de BDS

Este proceso de negociación trae consigo una discusión amplia y necesaria en Costa Rica, que tiene que ver con el profundo retroceso en las condiciones políticas y de vida en el país. Incluso se han generado impactos en la política exterior: por primera vez en décadas, Costa Rica se abstuvo de condenar el bloqueo comercial a Cuba y recientemente se abstuvo de condenar los asentamientos israelís en Palestina y Siria. Quizás el mayor retroceso radica en ignorar el llamado a la construcción de un bloqueo económico y comercial que pueda dirimir la escalada genocida y la ocupación israelí de territorios palestinos. En tanto, el TLC implica negar un genocidio televisado en vivo, lo que no sólo trastoca los pilares tradicionales de la Política Exterior costarricense sino también a las nociones más sensibles de la condición humana y la vida. Así, el costo político de reconocer a Israel como Estado, además de su “derecho a la defensa” es también respaldar el exterminio y desaparición del pueblo palestino. Entonces, vale la pena preguntarnos: ¿Cuál esperanza se puede construir en Costa Rica si el mandatario está dispuesto negar un genocidio y negociar con sus perpetradores? ¿Qué podemos esperar en materia de derechos humanos si el  mandatario no teme ser cómplice del genocidio e incluso burlarse del pueblo palestino?

El TLC entre Costa Rica e Israel: una iniciativa que busca lavarle la cara a los genocidas

Un Tratado de Libre Comercio (TLC) es un instrumento de política exterior, funciona como un  “mecanismo de integración regional” y comercio -neoliberal, claramente-. En términos generales, un TLC establece una zona de intercambio comercial en la que aranceles y otros costos disminuyen con el paso del tiempo para que el flujo de mercancías sea “libre”. Usualmente, los gobiernos declaran a estos tratados como estratégicos y necesarios para el “desarrollo” nacional pero siempre son negociados a puerta cerrada, con poca o nula información pública sobre las consecuencias de los mismos. Organizaciones políticas y movimientos sociales, a lo largo del mundo y en diferentes contextos, han señalado a los TLC como instrumentos neoliberales que destruyen la producción local para beneficiar a los Estados hegemónicos y a las empresas más competitivas. Por otro lado, de acuerdo a Bryan González, doctor en Estudios Latinoamericanos, estos instrumentos no son únicamente económicos sino que también implican acuerdos de seguridad que pueden violentar las normas internacionales básicas como el principio de no agresión y respeto a la soberanía. Tal es el caso del apartado de Seguridad Esencial del TLC entre EE.UU., Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR, por sus siglas en inglés) que da la potestad al Estado del norte a reservarse su derecho de defensa o agresión en caso de conflicto contra una de las partes, pasando por encima de la Carta de Naciones Unidas. 

En el caso del TLC entre Israel y Costa Rica, las negociaciones iniciaron en marzo de 2023 y fueron pausadas por unos meses debido a la escalada genocida. Las negociaciones fueron reanudadas en 2024 y en noviembre de este año el Ministro de Comercio Exterior, Manuel Tovar Rivera, confirmó que los acuerdos estaban listos. El 8 de diciembre, cuando el genocidio cumplió dos años y dos meses, Costa Rica selló este acuerdo el TLC con Israel en Jerusalem -territorio palestino ocupado-. Ahora la ratificación depende de la Asamblea Legislativa, además de la consulta constitucional a la Sala encargada.  

El TLC con Israel ha sido ampliamente rechazado por organizaciones políticas, movimientos en solidaridad con Palestina, activistas y personas en general: el 27 de septiembre se llevó a cabo una manifestación masiva denunciando el genocidio y la negociación de este tratado. Paolo Nigro, de la Coalición Palestina-Costa Rica, indicó que el TLC es una medida con la que “se busca lavarle la cara a la ocupación israelí y normalizar el genocidio” además que “cualquier tipo de “oxígeno” en lo político o económico que se le brinde al ente ocupante es complicidad y es en los hechos, brindar apoyo al genocidio”. También distintos colectivos locales (como Movimiento Pro Palestina en Barva) han propuesto mociones a los gobiernos locales para que insten al presidente Rodrigo Chaves a abstenerse de negociar con Israel, este ha sido el caso de las Municipalidades de Montes de Oca, Barva, San Rafael de Heredia, Goicochea, Curridabat, Belén y Pérez Zeledón.  

Esta última moción es fundamental porque no sólo contempla el cese al fuego del genocidio sino también señala al fin de la ocupación territorial en Palestina y los crímenes denunciados  por la comunidad internacional como variables necesarias para establecer relaciones con Israel. Es decir, va más allá de reducir la ocupación de Palestina al genocidio. Elena Abarca forma parte de “Causa Sur”,  un “colectivo que radica en la zona sur del país, que denuncia el neocolonialismo” de acuerdo a Elena y que impulsó la moción en la Municipalidad de Pérez Zeledón. Elena indica que Causa Sur condenó la participación de la alcadesa de Buenos Aires, Margot Mora, en una actividad que conglomeró a gobiernos locales costarricenses en Israel y que sirvió como antesala para el movimiento que presiona a estas entidades a posicionarse ante el genocidio. Además Causa Sur realizó actividades en Bahía Ballena y en otras localidades de la región. 

Así, el descontento es amplio y nacional: organizaciones y colectivos han realizado acciones en solidaridad con Palestina en las provincias de Limón y Guanacaste.  Causa Sur indica que el gobierno de San Pablo -Heredia- aprobó una moción para instar al Gobierno de Chaves a tener un rol más activo y decidido en la defensa de los derechos humanos de las y los palestinos. Además, en Garabito y Alajuela se aprobaron mociones para solicitar al presidente que se pronuncie por un cese inmediato y definitivo a los bombardeos en Palestina. 

Consecuencias y alcance de este acuerdo económico

El TLC entre Costa Rica e Israel no son buenas noticias para la región, sobre todo al considerar la influencia militarista y represiva en Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Honduras. En Guatemala, por ejemplo, Israel entrenó a los kaibiles, por lo que también participó en el genocidio contra el Pueblo Maya Ixil. En Costa Rica, Israel firmó un acuerdo  para la preparación de un cuerpo de seguridad anti-terrorista y en 1970 emprendieron talleres cívicos para disminuir la influencia comunista/cubana en la región.

Más recientemente, en el marco de las negociaciones del TLC, Andrey Cascante, académico de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional -reconocida por su carácter neoliberal- indicaba que para septiembre del 2024 las exportaciones costarricenses alcanzaron los $15,19 millones donde “los productos son liderados por el sector agroindustrial; por ejemplo, café, oro y piña representan el 71% del valor de las exportaciones, y un 15% corresponden a bienes de tecnología, como circuitos integrados y materiales eléctricos”. Israel por su parte exportó “$267.6 millones de 2018 a 2023, periodo durante el cual los principales bienes importados fueron productos agroquímicos (insecticidas, fungicidas y herbicidas) que representaron hasta un 27%, mientras que otros productos como circuitos integrados y láminas de plástico y materiales eléctricos fueron un 15%, 11% y 2%, respectivamente”. 

El comercio desigual y los procesos de reprimarización productivas son amenazas que identifica BDS para señalar a los TLC con Israel como “malos negocios” y como una alerta para los pueblos que resisten a la agroindustria. En Costa Rica es por mucho complejo pues el país de por sí realiza un uso desmedido de agroquímicos y también ha visto en alza la criminalización de la protesta, la adversidad de Chaves frente a la crítica por lo que no deja de ser alarmante la experiencia en tecnología de inteligencia y militar israelí que ya ha realizado espionaje masivo en países como México. Todo ello indica que el genocidio está cada vez más cerca de nuestra puerta. El sionismo es en realidad una amenaza mundial y el gobierno costarricense su cómplice. 

Fuentes

Cascante, Andrey. (01 de abril 2025). “Más allá del comercio: el potencial del TLC entre Costa Rica e Israel”. UNA Comunica. Disponible en: https://www.unacomunica.una.ac.cr/index.php/criterios/5988-mas-alla-del-comercio-el-potencial-del-tlc-entre-costa-rica-e-israel

Chaves, Nery. (1 de agosto 2025). “Costa Rica: gobierno de Chaves insiste en firmar un TLC con Israel a pesar del genocidio”. En Informativo Mesoamericano de Voces Nuestras. Disponible en:  https://vocesnuestras.org/informativo-mesoamericano/audio/cr881/?fbclid=IwY2xjawOlX69leHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEebE6jxy_pEsasj-BEGCSYTYse7GgD1JlVkqvy3AMllYKxzzF333ZdEXEi1jA_aem_s47A3pkiNMw0_akgTClsWQ

Cordero Fernando (1985). “La presencia de Israel en América Central”. Nordic Journal of Latin American Studies. Vol: XIV (89-114). 

González Hernández, Bryan. (2008). “Más allá del Libre Comercio. Seguridad Escencial”. Ensayo. Premio Mejor Ensayo de Ciencias Sociales 2007. EUNA. 

Hidalgo, Alberto. (2025). “Israel y el internacionalismo autoritario como complicidad genocida”. Boletín Sur (es). Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Disponible en: https://www.clacso.org/boletin-7-sures/