Abajo las fronteras, nadie es ilegal por Cindy Espina

La esperanza que no se apaga: desde el exilio buscan rescatar la Corte de Constitucionalidad de Guatemala

Maldito País

marzo 5, 2026

Las personas exiliadas por el sistema de justicia cooptado en Guatemala se convierten en protagonistas en los procesos de elección que define el resguardo democrático de Guatemala, ya que se postulan como candidatos para dirigir las instituciones de justicia y desde el exterior hacen trabajo de incidencia para visibilizar este momento trascendental en su país.

En Guatemala sucede un proceso de elección de autoridades de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Tribunal Supremo Electoral (TSE) y  Corte de Constitucionalidad (CC), un proceso que sus mismos ciudadanos han llamado “elecciones de segundo grado”.  Un posible cambio de los administradores, persecutores e intérpretes del sistema de justicia  constitucional y electoral podría garantizar una apertura  democrática en el país, que al igual que muchos otros Estados centroamericanos actualmente  navega entre autoritarismos, dictaduras y democracias debilitadas, las cuales han forzado al exilio a centenares de personas. 

En este proceso de selección, el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, tiene como mandato constitucional la elección de un magistrado titular y un suplente de los 10 que integran la CC. Esta decisión la pudo hacer de forma cerrada y sin llamar a una postulación abierta, sin embargo, decidió abrir el proceso y más de 70 profesionales del derecho se postularon, entre los cuales se encuentra el ex juez del Tribunal de Alto Riesgo B, Miguel Ángel Gálvez y la ex magistrada de la CSJ, María Eugenia Morales Aceña. Ambos criminalizados, perseguidos políticos y obligados al exilio desde hace cuatro años. Los responsables: la estructura de corrupción que tiene cooptada el sistema de justicia guatemalteco, cuya cara más visible es Consuelo Porras, la actual Fiscal General del Ministerio Público.  

Desde el exilio ambos profesionales del derecho en Guatemala se postularon para ocupar el cargo de magistrados en la Corte Constitucional. Tanto Miguel Ángel como María Eugenia comparten que esa era la vía más segura y posible de hacerlo, ya que en otras instancias no existen garantías de que la elección sea honesta, transparente y apegada a la ley, además, que los requisitos establecidos para presentar papelería estaban ajustados para excluir a las personas guatemaltecas que no se encuentran en Guatemala. 

“Nunca me han vencido”

El sábado 28 de febrero de 2026, María Eugenia Morales Aceña recibió un reconocimiento a su trayectoria por parte de  la Academia Mexicana de Derecho en el Congreso Nacional en Texcoco, Estado de México, México. Una semana antes había presentado su postulación a magistrada titular o suplente de la Corte de Constitucionalidad. Según Morales, la candidata a magistrada, su participación en este proceso es para apoyar al sistema democrático de Guatemala, para que existan opciones de profesionales competentes, no corruptos y con mucha dignidad para ocupar esos cargos. 

Mi postulación es para apoyar el sistema democrático de Guatemala y apoyar este proceso de postulación. Me postulé porque con este proceso quisiera que pasara todo lo contrario que existe, que en lugar de jueces y magistrados cooptados, haya jueces y magistrados competentes, no corruptos, con dignidad, honorabilidad, se debe reconocer esto al igual que la experiencia. “Si creo que Guatemala puede florecer y que la justicia sea de acceso a todas las personas y para  todos los y las guatemaltecas”, expresa María Eugenia conmovida por la amplia participación que se dio por el llamado que hizo el Presidente Arévalo. 

La ex magistrada de la CSJ ve mucha esperanza en este proceso, considera que se puede reconfigurar de manera positiva el sistema de justicia que le impidió defenderse y que la obligó a exiliarse. Morales Aceña fue criminalizada y perseguida por sus decisiones técnicas en la Corte Suprema de Justicia, las cuales, en su mayoría se oponían a la criminalización de otros jueces y fiscales. 

Ella fue la única de la Corte Suprema de Justicia que rechazó retirarle la inmunidad al exjuez Miguel Ángel Gálvez, la cual fue solicitada por la Fundación contra el Terrorismo –una estructura de extrema derecha vinculada a militares y a sus familiares-, dedicada al acoso judicial de operadores de justicia de Guatemala que dictan sentencias o presentan casos en contra de actores corruptos o buscan justicia por violaciones a los derechos humanos cometidos durante el conflicto interno. 

La postura de María Eugenia al rechazar este patrón la obligó a renunciar y así como al juez Gálvez, la Fundación contra el Terrorismo emprendió un acoso judicial en su contra. 

“Nunca me han vencido, no me quitaron mi ciudadanía y voy a seguir ejerciendo mis derechos mientras esté viva. Yo muerta no estoy y quisieron matarme civilmente, pero simplemente no pueden y se los estoy demostrando”, dice desde el exilio María Eugenia Morales, cuatro años después de que le negaron una defensa transparente apegada a la ley. 

“Nosotros tenemos mucho apoyo en la población”

Miguel Ángel Gálvez ha sido uno de los jueces más visibles durante los últimos 10 años en Guatemala, ya que fue quien resolvió enviar a juicio al ex presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina. Una figura del sistema de justicia que se volvió muy visible e importante en el sistema de justicia, siendo su último caso el del Diario Militar, el caso que nació del hallazgo y posterior investigación del registro de los crímenes de lesa humanidad que cometió el ejército de Guatemala durante el conflicto armado interno. Un caso que lo puso en el foco total de la Fundación Contra el Terrorismo y que lo obligó a renunciar a su cargo por la inminente amenaza de que lo despojaran de la inmunidad a petición de esta organización. 

Desde el exilio recuerda la lucha que él y Maria Eugenia hicieron por garantizar una justicia digna a los y las guatemaltecas, y a la distancia agradece las consideraciones que la ex magistrada hizo por su caso, a pesar de las lamentables consecuencias que enfrentó. El ex juez asegura que su postulación se encuentra motivada por el apoyo que siente de la población guatemalteca, y sobre todo por la necesidad de rescatar la Corte de Constitucionalidad. Asegura que a él el exilio no lo detuvo a pesar de las dificultades que este significó en su vida y carrera, sin embargo, continuó sus estudios y participación internacionalmente, lo que lo llevó a tener una visión diferente, más regional e internacional de Guatemala. 

Miguel Ángel Gálvez considera que este es un momento clave y de mucha esperanza para Guatemala. “Fíjese que con estos ejercicios democráticos que se iniciaron en el 2023, indudablemente hay un despertar en Guatemala. Hay que tomar en consideración que indudablemente los astros se están formando a favor de la transparencia, porque nunca se había dado un proceso en donde en el mismo año se dieran todas estas elecciones”. 

A inicios de abril, Miguel Ángel Gálvez recibirá un reconocimiento en Alemania por su trabajo en la defensa de derechos humanos, un premio que obtuvo por su constante lucha en la defensa de la justicia en Guatemala. 

Más allá de ser electos como magistrados de la CSJ, Miguel Ángel Gálvez indicó que él junto a otros operadores de justicia exiliados trabajan en el  Colectivo Voces en el Exilio para visibilizar este proceso tan importante para su país, pero que consideran que lo más importante es que desde la Presidencia de Guatemala se empiece a trabajar en mecanismos que garanticen justicia por las violaciones a los derechos humanos de las personas que fueron exiliadas, y sobre todo, para que se busque un posible retorno seguro para los que desean volver.