Después de decenas de manifestaciones en contra de su gestión, más de 100 casos judiciales en los que ha criminalizado a activistas, jueces y periodistas, una sanción de Estados Unidos que la señala como personaje corrupta y una política institucional en el Ministerio Público de archivar casos sin resolver, Consuelo Porras busca ser reelecta para un tercer período. A pesar de los señalamientos en su contra, insiste en dirigir un sistema de justicia que para ella y para muchos líderes acusados de corrupción, funciona.