Venceremos
Maldito País
abril 10, 2026
La primera vez que visité San Salvador fue en diciembre de 2016 y tenía 25 años. Meses antes me había graduado de la universidad y estaba viajando por Centroamérica con Daniel, mi hermano, que en ese entonces tenía 22. Nuestra aventura empezó en la víspera de Navidad en Guatemala y el destino final era la Isla de Ometepe en Nicaragua, en donde queríamos pasar Año Nuevo. La parada en San Salvador fue más obligada que planeada, nos permitía descansar en lugar de tomar un maratónico autobús de más de 15 horas de Antigua, Guatemala hasta León, Nicaragua.
Parar en El Salvador nos daba miedo. Las noticias que llegaban a México hablaban de la violencia de las pandillas y hacían énfasis en el riesgo que implicaba meterse en el barrio equivocado a la hora equivocada. Pero en Guatemala fui al bar de Byron, un amigo de otro amigo, y ahí entre Quetzaltecas y Cerveza Gallo, cambió mi percepción sobre lo que podía encontrar en la capital salvadoreña. Byron me contó de un pequeño museo que tenía que visitar porque ahí estaba la Radio Venceremos.
“¿La Radio Venceremos?” — le pregunté.
“Cerote, ¿vos no sabés de la Radio Venceremos?” — me contestó con una indignación centroamericana que caló en mi ego de recién graduado en Relaciones Internacionales. Acto seguido se paró y descolgó de la pared un cuadro que tenía enmarcada la portada de un libro que se llamaba “Las mil y un historias de la Radio Venceremos”. El resto de la noche Byron se pasó contándome sobre esta increíble radio guerrillera que se había creado en medio de la montaña. Y de cómo el equipo que la conformaba vivía bajo el asedio constante del ejército salvadoreño, que en ese momento recibía todo el apoyo en inteligencia militar y armamento por parte de Estados Unidos. Para protegerse y no revelar su ubicación, la Venceremos aparecía de forma clandestina en la señal del dial y quienes estaban en la ciudad tenían que jugar con las perillas de sus transmisores hasta dar con la frecuencia correcta.
Sintonizarla ponía en riesgo a quien la escuchara. Era la década de los 80 y El Salvador llevaba años siendo gobernada por una dictadura que castigaba con mano dura a todo aquello que oliera a comunismo o socialismo. Pero el riesgo valía la pena porque la Radio Venceremos no sólo comunicaba lo que el gobierno callaba, sino que también era divertida: ponía música, hacía radionovelas, y entrevistaba a combatientes, a víctimas o incluso a militares capturados después de algún operativo. Se escuchaba en los frentes de guerra, los multifamiliares, los barrios privilegiados, en los cuarteles del ejército y hasta en la cárcel.
Me obsesioné con esta historia. Cuando llegamos a San Salvador tomamos un taxi y llevé a mi hermano al Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI). Recorrimos sus exposiciones que recuperan la memoria histórica del país desde 1930 hasta la fecha y como un niño chiquito, con mirada anonadada, me detuve a contemplar la réplica del transmisor que está en una de las salas. Al salir compré el libro que Byron me recomendó y también me llevé una copia de “La terquedad del Izote”, la autobiografía de Santiago, quien fuera la voz de la radio durante los años de la guerra.
Me devoré esos libros sin saber que casi 10 años después produciría un documental sonoro que recupera las épicas historias de una radio que desde la clandestinidad se propuso cambiar el rumbo de un país.
En 2025, co-fundé, con Miguel Pulido, Rolando Lagunes y Enrique Hernández, Tanto que contar, una casa productora de podcast y proyectos narrativos que apuestan por historias sobre México y nuestra región. Convencí a mis socios de que me dejaran buscar a quien quisiera aventurarse en hacer conmigo un documental sobre la Radio Venceremos porque quería que nuestro primer podcast fuera sobre esa emisora.
Tocando puertas fue que se sumaron Ibero 90.9 y Casa Centroamérica a este proyecto y en retrospectiva siento que esta alianza estaba predestinada ¿Qué mejor que una emisora de radio universitaria y una organización fundada por exiliados centroamericanos para contar sobre la radio que redefinió cómo hacer periodismo en Centroamérica?
Formamos un cuarto de escritores con Enrique Hernandez, mi socio, Emiliano Castro Sáenz, periodista guatemalteco-mexicano, y con el recién graduado en comunicación, Iñaki Arriola. Les compartí los libros que compré en aquellas vacaciones con mi hermano y nos pusimos a imaginar el arco narrativo para la serie. Finalmente, en Agosto de 2025 me fui con Emiliano para San Salvador a entrevistar ex guerrilleros y militares en retiro.
La ciudad era muy distinta a la que conocí en 2016. Ahora se puede caminar por calles que antes estaban tomadas por las pandillas y por todos lados cuelgan espectaculares en inglés invitando a extranjeros a invertir en el país. Pero detrás de bambalinas, hablar de los años de la guerra, se ha vuelto una suerte de elefante en el cuarto. Desde que Nayib Bukele se afianzó en el poder, los esfuerzos por borrar la memoria de esos años solo se han intensificado. Bajo el argumento de que la guerra no fue más que un acto de corrupción, el presidente mandó a destruir monumentos que conmemoraban la firma de la paz y también restringió el acceso a archivos militares relacionados con algunas masacres. Uno de nuestros entrevistados nos confesó que, entre quienes pelearon durante la guerra civil, hay una urgencia por escribir y publicar sus memorias porque parece que todo por lo que lucharon ahora no tiene ninguna importancia.
Regresamos a México con más de 10 horas de entrevistas y con el archivo histórico de la radio que contiene decenas de programas originales que el MUPI digitalizó y que donó para nuestro proyecto. Además, en México complementamos nuestra investigación hablando con Douglas y Felipe, dos ex combatientes salvadoreños, y con Epigmenio Ibarra, que fue corresponsal de guerra durante el conflicto en El Salvador y que más adelante entabló una cercana amistad con miembros de la radio.
Eréndira Ibarra, hija de Epigmenio, se entusiasmó cuando le contamos del documental y se sumó al proyecto como nuestra narradora. Las estrellas se alineaban, Eréndira creció escuchando las historias sobre la radio y conviviendo con una buena parte de nuestros protagonistas. Participar en este podcast se volvió una forma de honrar la memoria de quienes la acompañaron durante su infancia y con su voz nos regaló un relato que se siente íntimo y personal.
Venceremos es un documental sonoro en cuatro partes que estrena el 7 de abril de 2026. Todos sus episodios van a estar disponibles en donde sea que escuchen podcast. Los invitamos a sintonizar mientras caminan, hacen los quehaceres del hogar, pasean a su perro, están en el gimnasio o atorados en el tráfico. Déjense llevar por este recorrido histórico que empieza en El Salvador de finales de 1970 e imagínense, como alguna vez lo hicieron los salvadoreños, buscando las fisuras en el dial para sintonizar las transmisiones de la Radio Venceremos.