Estados Unidos y Centroamérica – Edición especial 001

Maldito País

febrero 16, 2026

Esta edición especial explora la compleja relación histórica, política, económica y cultural entre Estados Unidos y Centroamérica: una trama marcada por intervenciones, dependencias, resistencias y memorias compartidas. A través de reportajes, ensayos y crónicas, el número examina cómo viejas doctrinas reaparecen con nuevos nombres y cómo sus efectos siguen moldeando la vida cotidiana, los territorios y las migraciones.

Los textos recorren desde el legado de las compañías bananeras y el extractivismo hasta los discursos políticos contemporáneos y las experiencias de la diáspora. La edición también pone énfasis en el impacto ambiental, las disputas por la soberanía y las narrativas culturales que emergen frente a la hegemonía geopolítica.

Más que una revisión histórica, este número propone una lectura del presente: ¿qué permanece, qué cambia y quiénes cuentan hoy la historia?
Una invitación a comprender la región no solo como escenario de poder, sino como espacio de memoria, conflicto y futuro en construcción.

Reportaje por Franklin Villavicencio 

Desde su origen en 1823 como escudo ante Europa hasta su transformación en herramienta de intervención, la Doctrina Monroe ha resucitado en 2026. Con la captura de Maduro y el “Corolario Trump”, Washington desempolva su vieja política de esferas de influencia, con costo todavía insondable en la región.

Este  texto parte de la metáfora geopolítica del pulpo. Un animal que posee tentáculos largos que le permiten desplazarse, adaptarse a numerosas superficies/condiciones y atrapar presas para alimentarse. En el plano geopolítico, pulpo se utilizaba para nombrar a la United Fruit Company (UFCO) o el “sector” bananero estadounidense -que se caracterizaba por el monopolio-. Retomo esa metáfora para hablar de cómo Donald Trump procura afianzar la presencia estadounidense en la región  y potenciar su capacidad de injerencia en nuestros países 

Centroamérica, en el contexto del mundo imperial estadounidense, ha sido laboratorio y escuela para el país del norte. Para entender su injerencia, hay que volver la mirada al territorio y comprender el impacto no solamente de intervenciones bélicas, construcción de bases militares o su presencia en golpes de Estado y el apoyo a dictaduras, sino por la forma en el que el poder estadounidense -político, económico y militar- ha organizado el espacio, los cultivos, los mares y hasta los bosques de la región. 

Sus padres y su madres llegaron a finales de la década de los ochenta a Estados Unidos. Llegaron desde El Salvador, Honduras y Guatemala con un sueño por cumplir y anhelos por volver. Nunca regresaron a sus países y ahora sus hijas, mujeres californianas y estadounidenses crean contenido y arte para pronunciarse en contra del plan que la administración de Donald Trump lleva a cabo en Centroamérica