Son 22,568 Km2 de selva e historia que cubren buena parte de la frontera entre Honduras y Nicaragua. La Moskitia -el segundo bosque más grande de centroamérica- alberga a especies como jaguares, guacamayas, águilas y otras aves migratorias, es un territorio transfronterizo que vive en 2026 bajo el asedio del narcotráfico, la empresa privada, los colonos y los intereses económicos de los Estados de ambos países, lo que ha puesto en peligro la vida, los medios de sobrevivencia y la cultura de los pueblos miskito, garífunas, pech, tawahkas, nahuas y tolupanes.
“Cuando uno llega, pareciera que llegas a otro país, donde no hay gobierno, no hay ley, no hay presencia de institucionalidad estatal”, dice Pedro Landa, ambientalista y defensor de Derechos Humanos de Honduras.
En Honduras, este bosque abarca la Reserva Biósfera del Río Plátano, el área protegida más grande e importante del paísy, desde 1981, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También incluye la Reserva de la Biósfera de Tawahka Asangni y el Parque Nacional Patuca; y en Nicaragua, la Reserva Natural Bosawás.
Una de las preocupaciones, expresa Landa, es que se trata de “una zona apta para el comercio ilegal”, donde ocurre el trasiego de maderas preciosas como la Caoba Hondureña, paleto, pino caribeño y otras especies, las cuales trafican desde las montañas del departamento de Olancho y se transportan por los ríos que cubren la Moskitia hasta el complejo lagunar, donde son cargados a barcos que esperan en altamar y que luego se convierten en muebles que se comercializan en tiendas de todo el mundo.
“ Hay altos niveles de mafias vinculadas con el trasiego de maderas preciosas en la zona de la Moskitia. lLa presencia de la marina mercante y la Policía Nacional es mínima, entonces eso pasa a vista y paciencia de todo el mundo”, expresa Landa.
Un reporte del Instituto Nacional de Conservación Forestal de Honduras, emitido en 2024, indicó que, hasta agosto de ese año, decomisaron más de 265 000 831 pies tablares de madera extraída de forma ilegal del bosque, el equivalente a la capacidad de transporte de 106 camiones madereros. La incautación se realizó a partir de patrullajes en áreas protegidas como la Reserva del Hombre y Biosfera de Río Plátano, entre otras.
Una de las mafias que menciona Landa es el narcotráfico, actividad ilegal que ha inundado a la Moskitia y que, según una investigación de Insight Crime, los narcotraficantes entran por la fuerza a talar y cercar hectáreas. Estos han pasado de tener una presencia discreta a controlar parte del territorio en los últimos 10 años, utilizando pistas clandestinas, playas, puertos y ríos para traficar cocaína hacia Estados Unidos.
La investigación revela que la cocaína se ha convertido en fuente de dinero para quien la encuentra en las playas o territorio Miskito, los paquetes que “aparecen flotando” en el mar y llegan al territorio, pueden tener un precio de hasta $4,000 por kilo, aunque según los testimonios presentes en el documento, los narcos han unificado el precio a la baja para obtener más ganancias y pagar menos a los pobladores.
Landa explica que la presencia del narcotráfico data de los años 80, debido a que La Moskitia es una zona de difícil acceso, ya que solamente se puede llegar en avioneta o lancha. “Eso la convierte en una zona que los narcotraficantes vieron como idónea para descargar la droga”, dijo.
“Normalmente tiraban [los paquetes] por la noche a través de los aviones y las comunidades iban a recogerlos. Y luego, al día siguiente, llegaban personas a solicitar los cargamentos y a pagarles. Es decir, convertían la pobreza en una necesidad”.
Una de las consecuencias de estas actividades ilegales son los altos niveles de deforestación en las reservas. Según Global Forest Watch, desde 2001 hasta 2024, el departamento de Gracias a Dios perdió 100 kilómetros de hectáreas de bosque primario húmedo, lo que representa 51% de su pérdida total de cobertura arbórea en el mismo periodo de tiempo. El área total de bosque primario húmedo en Gracias a Dios disminuyó en 19% durante este periodo de tiempo.
Otro elemento que precariza la vida de la población de La Moskitia es la pesca por buceo de langosta, pepino de mar, medusas y otras especies ambicionadas por empresas Chinas y procesadoras que, según testimonios, pagan$1 por kilo, mientras que son vendidos en restaurantes internacionales por más de $200 dólares.
“Los barcos salían con un límite puesto por la Marina Mercante, de 20 pasajeros. Sin embargo, en el camino había cayucos con otros pescadores esperando abordar, lo que hacía un total de 60 pescadores en un barco. Eso significaba hacinamiento, pésimas condiciones higiénicas y una competencia por el oxígeno, porque el buzo necesita ir a profundidades cada vez mayores, que ese es otro tema, la sobreexplotación de la langosta ha hecho que los buzos tengan que ir cada vez a aguas más profundas”.
Lo que explica el ambientalista ha traído graves consecuencias en los pescadores debido a la falta de oxígeno, como discapacidades y la muerte. Un informe del Comisionado Nacional de Derechos Humanos de Honduras (CONADEH) de 2024 reportó alrededor de 400 buzos fallecidos a causa de enfermedades relacionadas por su actividad laboral.
“Están en un abandono total. Cuando uno va a las principales ciudades de la Moskitia, se da cuenta que la vida económicamente activa de un miskito puede durar 20, 30 años máximo, porque la mayoría de ellos andan ya con problemas derivados de la descompresión, porque el trabajo ahí es: o te metes a la droga o te metes al buceo”, destacó el defensor.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado de Honduras en 2021 por violaciones estructurales a 42 buzos miskitos de la Moskitia, indígenas en pobreza extrema, cuya única fuente laboral era pesca submarina de langosta y pepino de mar. Para la revisión de sentencia en 2024, se destaca un cumplimiento parcial de las medidas: persiste pesca ilegal riesgosa pese a condena, el Estado reporta avances limitados y organizaciones denuncian opacidad y continuidad de tragedias.
Mientras que en Honduras las amenazas latentes se encuentran en el asedio del narcotráfico, el tráfico ilegal de madera, los peligros del buceo y la deforestación acelerada, en Nicaragua, el acoso y la represión provienen del mismo Estado: la policía, el ejército y las concesiones a actores extranjeros.
La Costa Caribe Norte no solo comparte la misma riqueza en biodiversidad con Honduras, así como pueblos indígenas como miskitos, mayangna, rama y comunidades afrodescendientes creole/garífuna, sino que también sufren las mismas amenazas estructurales. Bosawás es la mayor reserva forestal de Centroamérica y uno de los núcleos de mayor biodiversidad en la Moskitia. Contiene 21 tipos de ecosistemas y 6 tipos de bosque, con diversas especies de plantas, aves, mamíferos (incluyendo jaguar, tapir, pecarí de labios blancos), así como reptiles, anfibios, peces e insectos.
En 2025, el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU (UNPFII) urgió a Nicaragua a respetar los derechos de los pueblos indígenas en la Moskitia, cesar la militarización y la criminalización de líderes y comunidades que defienden sus territorios. También, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para América Central (OACNUDH) expresó su preocupación ante la escalada de la represión contra los líderes y comunidades indígenas en Nicaragua, especialmente aquellas acciones que vulneran los derechos fundamentales de los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes de la Costa Caribe Nicaragüense, que resultan en el silenciamiento de voces que defienden sus tierras, su cultura y sus derechos humanos.
En 2022 y 2023 fueron capturados Brooklyn Rivera, diputado de la Asamblea Nacional por el partido Yapti Tasba Masraka Nanih Aslatakanka (YATAMA), el principal partido que representa a los Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en Nicaragua, y su diputada suplente, Nancy Henríquez. Su partido fue ilegalizado por la dictadura de Ortega-Murillo en 2024, de cara a las elecciones regionales. Nancy fue condenada a ocho años de prisión por “conspirar y menoscabar la integridad nacional y difundir noticias falsas en perjuicio del Estado”.
El 21 de marzo pasado, Nancy fue liberada y con ello, han aumentado las demandas por la liberación de Brooklyn Rivera, quien continúa detenido. Este mismo mes, Amnistía Internacional urgió a la dictadura proporcionar una prueba de vida del líder indígena.
“Mantener detenido a Brooklyn Rivera sin información sobre su paradero y estado de salud, y sin acceso a familiares ni abogados engrosa las ya gravísimas violaciones de derechos humanos que está padeciendo. Las autoridades nicaragüenses tienen la obligación de demostrar sin demora que se encuentra con vida y garantizar que se respetan plenamente sus derechos”, declaró Astrid Valencia, Directora Adjunta de Investigación para las Américas de Amnistía Internacional.
La familia de Brooklyn ha declarado desconocer su paradero. ““No sabemos si está vivo, en una morgue o grave en un hospital”, dijo una familiar a un medio de comunicación.
En la Costa Caribe, el desplazamiento forzado es una constante debido a los asesinatos y asedio de colonos, el ejército y la policía. Las reservas de oro y plata de la zona han atraído a numerosos colonos en busca de oportunidades para vender el mineral extraído a las empresas.
Un informe de 2024 titulado «La fiebre del oro de Nicaragua», del Oakland Institute, revela cómo, a pesar de las sanciones impuestas por Estados Unidos al sector de la extracción de oro , la industria ha experimentado un auge impulsado por intereses comerciales extranjeros. Estados Unidos es el principal destino, con el 79% de las exportaciones nicaragüenses de oro.
Por otra parte, la Costa Caribe forma parte de todo este gran complejo forestal que incluye la Reserva de Bosawas, una de las más grandes de Centroamérica, la cual vive bajo presión frente al avance agrícola, ganadero, concesiones mineras y colonización. Desde 2001 hasta 2024, el departamento de Jinotega perdió 140 kha de bosque primario húmedo, lo que representa 63% de su pérdida total de cobertura arbórea en el mismo periodo de tiempo. El área total de bosque primario húmedo en Jinotega disminuyó en 35% en este periodo de tiempo.
La Moskitia, el amazonas centroamericano, es una región de contrastes brutales, que vive entre riqueza natural inigualable con otros bosques de la región y la preservación de la cultura de sus pueblos ancestrales que resisten ante el desamparo o el acecho de los Estados, grupos criminales y grandes empresas cuya voracidad amenaza el territorio. En pleno 2026, organizaciones de derechos humanos, ambientalistas y los mismos pueblos indígenas mantienen en voz alta las demandas de acciones directas de protección, antes que el silencio se vuelva irreversible.
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