Abajo las fronteras, nadie es ilegal por Cindy Espina

US-Central Americans: Una diáspora de mujeres que hilan su memoria

Maldito País

abril 27, 2026

En California, Estados Unidos, dos mujeres hilan un coro de voces de otras mujeres a través de sus palabras. Lo hacen para llenar una ausencia y para construir una memoria de la diversidad de la diáspora centroamericana en territorio estadounidense.

Dos académicas que nacieron en El Salvador entre finales de la década de los años 60 y finales de los años 70, y  crecieron en Los Ángeles durante la década de los 80, buscan y tejen los hilos de la memoria de mujeres con orígenes centroamericanos en los Estados Unidos. Esto lo hacen a través de un diálogo intergeneracional, el cual está plasmado en su reciente libro en conjunto, Central American Women in Diaspora, Testimonios of Generation.

Ellas son Ester E. Hernández y Alma Karina, dos profesoras e investigadoras, cuyo trabajo se ha enfocado en crear memoria y visibilizar la historia de las personas centroamericanas en Estados Unidos. Alma es profesora asistente del Departamento de Estudios Chicanos y de Centro América en la Universidad de California en Los Ángeles. También es poeta y pintora, por lo que funcionó todos sus saberes para hacer el libro titulado: Central American Counterpoetics, Diaspora and Rememory.

Ester es profesora de Antropología en la Universidad Estatal de California. Ella es  co-editora de la primera antología sobre la primera y segunda generación de centroamericanas en Estados Unidos titulada:  U.S. Central Americans: Reconstructing. También es la Vicepresidenta del Consejo Directivo de Coalition for Humane Immigrant Rights of Los Angeles (CHIRLA).

“Cuando planificamos el libro, no queríamos un enfoque solo de posicionar a las personas como “víctimas”, queríamos hacer comunidades y fortalecerlas”, explica Alma Karina para resaltar uno de los objetivo que guío la coordinación del libro. Central American Women in Diaspora, Testimonios of Generation es un libro que cuenta con ensayos de 35 mujeres de diferentes generaciones de raíces centroamericanas, 

Por su parte, Ester señala que otro de los objetivos fue “iniciar conversación sobre memoria y amplificar la etnicidad, las diferencias de nuestra etnia y la geopolítica de la región”. 

Con la construcción de este diálogo, que también es un registro de la memoria de la mujeres de la diáspora centroamericana, ambas llenan un vacío que les era difícil encontrar cuando eran pequeñas. Las profesoras aseguran que durante la guerra en Centroamérica, ellas buscaban mucha información sobre su país, el de sus padres y madres, pero no había nada, no sabían qué pasaba y si lograban obtener información, no habían datos que se los explicara. 

Ellas no quieren que esto siga pasando a las próximas generaciones y por esa misma razón tuvieron que luchar por publicar el libro. “Tuvimos que justificar bastante por qué es necesario escuchar las voces de centroamericanas”, agrega karina, quien con mucha satisfacción recuerda el camino que junto a Ester han trazado para contar la huella de la diáspora centroamericana en Estados Unidos y llenar esa ausencia con la que se encontraron cuando eran pequeñas.

El hilo de historias

Claudia Portillo es salvadoreña-estadounidense, co fundadora Central American Historical and Ancestral Society (CAHAAS) en donde poco a poco,  a través de la investigación, ella construye la historia de las personas centroamericanas en California. Para eso empezó con su familia, la cual es originaria de El Salvador, quienes llegaron a Estados Unidos durante la década de 1960, apoyados por otros familiares llegaron a ese país mucho antes, exiliados de la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez en El Salvador.

Aunque nació en territorio estadounidense, Claudia nunca olvidó sus raíces y 60 años después de que su padre y su madre migraran a Estados Unidos, ella explora su historia familiar y su conexión con El Salvador a través de este libro, en el cual su experiencia generacional dialoga con la de otras más recientes, cuyos padres y madres migraron a Estados Unidos a finales de la década de 1980 debido a la guerra interna en El Salvador. 

De esa manera, el libro explora en temas políticos, institucionales, arte, cultura, sanación, género, sexualidad, historia, memoria y lo hace a través de la experiencia de vida de artistas, académicas, activistas, personas indígenas y afrodescendientes, que brinda una diversidad y un amplio panorama que muestra lo que significa ser mujer centroamericanas en Estados Unidos. 

Ester E. Hernández cree que en el contexto actual son necesarios este tipo de libros, porque cuenta otras voces y narrativas sobre las personas migrantes en Estados Unidos. “Todo el mundo asume que si ya hablaste de un migrante, de la experiencia de un migrante, ya hablaste de todos, pero nosotras no creemos que sea así y ese es el punto de nuestro libro”.

Para las profesoras está lucha de abrir espacios y así sus voces sean escuchadas no se detiene. Aseguran que el siguiente paso es generar una conversación con mujeres centroamericanas desde sus países de origen como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, o bien que sean parte de las diáspora que residen en otros países. Ambas creen que esa es parte de la fórmula de colocar en el mapa de la historia reciente a Centroamérica, desde la perspectiva de la experiencia vivida de quienes llevan atravesada en el cuerpo ese territorio y su cultura.