Aquí yace la historia de la defensa por el territorio, los estragos del capitalismo y la cruel matanza cultural del extractivismo. Por Krissia Girón

Centroamérica bajo cero: lo que deja el frente frío

Maldito País

febrero 23, 2026

Mientras Norte y Centroamérica viven fríos extremos, el ártico norte se deshiela y agoniza frente a los daños irreversibles del Cambio Climático. En la región, los daños han sido visibles en la posible pérdida de cultivos y en la salud de la población. Expertos advierten que este es solo el inicio de un año de climas extremos para el mundo, ya que el calor para los próximos meses podría alcanzar temperaturas de igual magnitud.

Los descensos drásticos de temperatura en la región han sido evidentes, rompieron récords y han afectado a todos los países de la región. Guatemala registró mínimas de hasta -3°C, El Salvador rompió su récord de temperatura mínima llegando a 3.5°C, mientras que Honduras llegó a los 9°C, una baja considerable respecto a las temperaturas de 2023. 

Sin embargo, esta ola proveniente del círculo polar ártico no es casualidad, habla de cómo los procesos se han intensificado debido al Calentamiento Global, que altera los patrones atmosféricos naturales. Expertos pronostican un año de climas extremos en la región y el mundo. 

Reporte de récord de temperatura mínima en El Salvador. Fuente: Ministerio de Medio Ambiente.

El ingeniero y ambientalista Ricardo Navarro, presidente del Centro de Tecnología Apropiada (CESTA), dijo a HoraCero que el aumento de la energía en la atmósfera está provocando ondulaciones extremas en la corriente polar, permitiendo que las masas de aire frío desciendan a Centroamérica.

El experto explica que cuando el Sol calienta la tierra, lo hace con más fuerza en el Ecuador, ese calor hace que el aire se expanda y suba. Por su parte, el aire frío del norte baja para ocupar el espacio vacío que deja el aire caliente al subir. Sin embargo, debido a la rotación de la tierra, al llegar más cerca del Ecuador, el aire no baja en línea recta, sino que se mueve en ondulaciones y más despacio, generando corrientes que van de este a oeste. 

“Según la Ley de Newton, el producto velocidad por radio debe mantenerse constante, es decir que, si el radio aumenta, la velocidad del aire baja. Eso lo interpretamos como que vinieran vientos del este. Se le ha dado el nombre de vientos alisios. Entonces, el aire que se calienta y sube, llega a la tropopausa, donde termina la tropósfera, se enfría y baja unos 30 grados, formando un ciclo, una célula que han denominado Célula Hadley”.

Navarro describe dos corrientes fuertes de aire que rodean al planeta en sentido contrario a los vientos de abajo. Una se encuentra a 30° latitud norte y otra 60°, muy al norte, a esta última se le llama corriente de chorro o vórtice polar, que va a velocidades entre 300 y 400 km/h y da vuelta completa a la tierra. 

Esto se ve más o menos así:

Cortesía de Brenda Hernández

Según Navarro, Los gases de efecto invernadero atrapan el calor que la tierra refleja, lo que añade energía al aire cerca de la superficie del planeta. Esto hace que la ondulación natural de la corriente de chorro se vuelve más intensa, se estire y vaya más al sur y al norte, llevando heladas a zonas como Centroamérica

“Con el Cambio Climático, lo que hemos hecho es incrementar la energía a la atmósfera, la prueba de esto es que está aumentando la temperatura. La corriente polar es ondulante, al incrementarse la energía aumenta la ondulación, esto provoca que tire aire del polo norte hacia el sur. Nosotros sentimos el frío, pero el ártico se está calentando, está agonizando. El océano glaciar ártico va a desaparecer”, explicó el experto. 

La sentencia del experto parece contradictoria. Mientras sentimos fríos intensos en territorios tropicales, el ártico agoniza debido a calentamiento global. Su hielo marino está desapareciendo a pasos acelerados y en unos años, asegura, dejaremos de observar estos climas glaciares. 

Sin embargo, al respecto de la influencia del Cambio Climático en el debilitamiento del vórtice polar, la vicepresidenta de ciencia de Climate Central, Kristina Dahl, no es concluyente. Afirma que es un tema aún en investigación.  “La ciencia aún no ha llegado a una conclusión definitiva al respecto y es importante recordar que las olas de frío como esta son fenómenos meteorológicos a corto plazo, mientras que la tendencia a largo plazo es hacia veranos e inviernos más cálidos en casi todo el planeta”, dijo para Periodistas por el Planeta.

Climate Central ha determinado que las temperaturas que vivió Centroamérica durante la primera semana de febrero, fueron excepcionalmente raras debido al Cambio Climático. Este análisis lo realiza gracias a su Índice de Cambio Climático (CSI por sus siglas en inglés), que indica cómo el cambio climático ha alterado la frecuencia de las temperaturas diarias en cualquier lugar del mundo, todos los días. Está basado en ciencia de atribución revisada por pares y fue lanzado por Climate Central en 2022.

“Así que, aunque no podemos afirmar con certeza que el cambio climático provoque más brotes de vórtices polares y una corriente en chorro más ondulada, sí podemos afirmar con certeza que el cambio climático está haciendo que estas temperaturas extremadamente frías sean menos probables en general”, explicó Dahl.

Mapa con Índice de Cambio Climático marcando -5 para Centroamérica la primera semana de febrero. Fuente: Climate Central

Con esto, la ciencia explica que las olas de frío, como las de los últimos días, serán cada vez menos probables y, cuando ocurran, serán menos frías, ya que parten de una base más cálida.

El recuento de los daños en Centroamérica

El Salvador registra ya daños iniciales en la siembra de este año debido a la oscilación térmica y las ráfagas de viento. La Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO) advirtió que se ha roto el ciclo de desarrollo de las plantas y, aunque se califica como un daño mínimo, dijo que esto se verá hasta sacar la cosecha, ya que estas condiciones reducen la producción de maíz y frijol.

Asimismo, miembros de la Mesa Agropecuaria, Rural e Indígena, señalaron posibles problemas en la siembra de frijol en las zonas altas de Ahuachapán, debido a los vientos. Por esta misma razón, gremiales de caficultores reportan caída de grano y daños por ráfagas en zonas arriba de los 1,200mts. 

En Honduras, se han reportado alrededor de 29 inundaciones y clima inestable. La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) reportó evacuaciones, aproximadamente 149 personas albergadas, por lo cual declaró alerta verde para cinco departamentos del país, debido al frente frío.

Por su parte, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) de Guatemala advirtió que los vientos intensos, la escasez de lluvias y el descenso abrupto de temperaturas aumentan los factores de riesgo para los cultivos y el ganado, por lo que estableció zonas vulnerables en 17 departamentos y 181 municipios.  

Los pronósticos para los próximos meses advierten de calor intenso y temperaturas extremas. Esto y el frío glaciar que hemos vivido, son síntomas de un clima desequilibrado, en una Centroamérica vulnerable debido a las pérdidas y daños por los fenómenos naturales extremos, las condiciones de desigualdad y la falta de atención de los Estados a los temas medioambientales. Por años, ambientalistas han urgido de inversiones para los territorios, fortalecimiento de la agricultura, monitoreo temprano y reducción de emisiones sobre todo a las grandes potencias. Ignorar esto, solo acelera la cuenta regresiva a colapsos irreversibles.

Los nuevos acuerdos comerciales con El Salvador y Guatemala

Estos acuerdos de comercio recíproco firmados entre Estados Unidos con El Salvador y Guatemala profundizan la apertura de la agroindustria, la industria tecnológica y la minería extractivista al mercado estadounidense. 

Ambos países deben aceptar, sin objeciones, los criterios, productos y estándares estadounidenses y no pueden generar relaciones comerciales con otros países que Estados Unidos considere que “comprometen su seguridad nacional», además de no imponer impuestos que “discriminen a empresas” de este país. 

Aunque los textos incluyen cláusulas de protección ambiental y referencias a combatir delitos contra la naturaleza como la tala ilegal, el tráfico ilegal de vida silvestre, la minería ilegal y gestionar una pesca sostenible, también consolidan un marco legal que permite el aumento de exportaciones de recursos agrícolas y naturales a Estados Unidos en contextos donde las instituciones de protección ambiental son débiles ante los delitos ambientales. 

Por ejemplo, la legislación guatemalteca permite saldar delitos como el desecho de residuos a un lago a cambio de $13 mil dólares o contaminar suelos con metales tóxicos con $40 mil, algo que abre la puerta a que empresas eviten ser juzgadas por delitos ambientales. En El Salvador, se enfrentan retrocesos graves como la aprobación de la minería metálica y un alza en la criminalización de personas defensoras del territorio.

Tanto Raisa como Pascal enfatizan en la importancia de volver la mirada a la historia centroamericana para crear acciones frente al intervencionismo, el impacto ambiental, social y económico que dejan potencias como Estados Unidos. “Necesitamos aprender que para coexistir en este mundo, tenemos que aprender a coexistir con nuestro planeta”, expresó Raisa. 

Pascal, por su parte, considera que, pese al contexto de crisis global, una estrategia de resistencia y sobrevivencia es la apuesta por el cooperativismo, la agricultura familiar y la solidaridad de las comunidades y los pueblos de la región frente a la entrega de los territorios a las grandes potencias. 

“Estados Unidos es un ‘monstruo grande y pisa fuerte’. Viene con intereses muy fuertes y con medios sin precedentes para subyugar y avasallar a las economías y las poblaciones centroamericanas. Es importante la defensa del territorio y de la soberanía alimentaria”.