Estados Unidos y México son culpables

Maldito País

agosto 24, 2022

Las modalidades del tránsito son diversas, las rutas infinitas, y la transportación de migrantes está convertida en un negocio, sostenido por distintas redes lícitas e ilícitas, que han hecho de esta necesidad un comercio con seres humanos.

“Si nos vamos es porque aquí no podemos
y si morimos es porque no dejan irnos
y llegar en paz”
T.B 26 años, nicaragüense

San Antonio, Texas. A unos 250 kilómetros de la frontera con México, el pasado 27 de junio, ocurrió otra tragedia sin precedentes en la historia de las migraciones y lastimosamente no para bien. Un tráiler que transportaba a 67 migrantes centroamericanos fue abandonado y 53 personas murieron dentro del camión. Solo 16 lograron vivir.

Aunque hay otros detalles sobre este brutal acontecimiento, este texto de opinión no abordará lo que ya se dijo, lo que ya se sabe; sobre cómo fueron encontrados, las razones de su muerte y las condiciones en que viajaban. Por el contrario, es una crítica que invita a reflexionar sobre un asunto que ocurre todos los días, masivamente y de miles de formas, donde las personas migrantes son las últimas en tener la responsabilidad. Porque esta responsabilidad proviene de Estados negligentes y violadores de derechos humanos, tanto en el país de origen como en el de tránsito y destino, que no son capaces de crear y brindar condiciones, para que las personas que deciden migrar tengan condiciones dignas. 

De acuerdo al informe del Instituto Nacional de Migración de México, 27 de las víctimas eran sus connacionales; el resto provenía de Guatemala, El Salvador y Honduras. Ya han pasado más de 50 días desde lo ocurrido, y aún hay más preguntas que respuestas. El caso aún no está cerrado y no basta con repatriar los cuerpos, visitar el lugar del acontecimiento, apresar al conductor que fue el responsable de dejar abandonado el furgón, y ubicar a sus demás cómplices. Este asunto es de mayor envergadura, porque detrás de este violento hecho hay mucho más por hacer y descubrir, para frenar que la gente tenga que morir en estas precarias e inhumanas condiciones. 

Centenares de personas atraviesan México, y esto ocurre todos los días sin parar, porque es obligatoriamente el país de tránsito de miles y miles de migrantes provenientes de todas partes del mundo -aunque principalmente de Latinoamérica y el Caribe- en búsqueda de llegar a Estados Unidos para lograr mejores condiciones de vida. Las modalidades del tránsito son diversas, las rutas infinitas, y la transportación de migrantes está convertida en un negocio, sostenido por distintas redes lícitas e ilícitas, que han hecho de esta necesidad un comercio con seres humanos.

El gobierno Mexicano rápidamente respondió ante la tragedia. Para librarse de culpas, indicaron que este tráiler no había salido de México, que era un asunto por resolver del gobierno estadounidense, pero el punto de salida del furgón pasa a segundo plano cuando sos un país temido, violento contra migrantes, criminal por la forma en que trafican con seres humanos -como si fuesen mercancías- violador de derechos humanos por acción y omisión, y por no ser capaces de desmantelar las redes de corrupción que surgen de la necesidad de seres humanos con sueños y vidas que construir, eso es México. Eso es el Estado actual que no ha hecho suficiente por proteger y brindar un tránsito y un espacio de acogida para quienes deciden migrar o quedarse en su país.

Por otro lado, la respuesta de Estados Unidos tampoco ha sido diferente, capturaron al conductor y otros 3 colaboradores más, quienes están siendo procesados por tráfico de migrantes; pero tampoco es suficiente, no hay funcionarios públicos de Estados Unidos que estén siendo procesados por omisión o actuación directa con este fatídico suceso, tampoco hay una investigación abierta sobre cómo operan estas redes y qué otros actores de ambos países están implicados. 

Este hecho revela la realidad de dos países que comparten una de las fronteras más difíciles de atravesar en el mundo, que es temida, pero a la vez soñada. Ambos países cuentan con políticas antimigrantes, capaces de rechazar y jugar con los sueños de quienes dejan su lugar de origen por múltiples razones, algunas veces por elección y otras por obligación. 

México representa el tránsito inseguro de todo migrante, tiene más de 3 000 kilómetros desde la frontera sur hasta el norte, y aquí pueden ocurrir cientos de acontecimientos no tan agradables, además, no es desconocido que funciona como país de contención para que las y los migrantes  por Estados Unidos, no lleguen.

Por otro lado, Estados Unidos es el histórico país que odia a las personas migrantes, pero a los pobres, a centroamericanos, mexicanos y del Caribe.  Cuentan con el muro más grande construido específicamente para que las personas no ingresen a su país,  tienen las políticas habidas y por haber de rechazo hacia quienes consideran que no merecen su ingreso, por no ser la deseada “mano de obra calificada” y más que eso, por haber nacido en en países como Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Haití, Venezuela o incluso México.

¡No basta con disculpas y flores! Estas familias merecen verdad y justicia.

Las personas que migran merecen un tránsito y un destino digno donde sus derechos sean respetados y sean tratados como seres humanos,  no como mercancías.

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KaryVal

MSc en Estudios sobre Migración por parte de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Se ha desempeñado en proyectos sociales y de investigación en la región.