Mujeres, madres y feministas en Nicaragua: resistiendo a través de la construcción de la memoria y la lucha contra la impunidad

Maldito País

agosto 22, 2022

Este texto es un resumen de un artículo publicado en el libro Feminismo, Resistencia y Memoria en América Latina, del segundo tomo “Narrar para no olvidar: memoria y movimientos de mujeres y feministas” titulado bajo el mismo nombre al cual les invito a leer completo en este link. Los otros artículos del libro también entretejen las violencias contemporáneas y exclusiones históricas con muestras de rebeldía, resistencia y memoria compartidas con mujeres, madres, y activistas feministas en todo el continente latinoamericano e invitan, a como describe María Patricia González Chávez, a “hacer memoria, tomar conciencia, abrirse a los sentimientos y dejarse habitar por la esperanza”1.

Las líneas transversales que cruzan nuestro cuerpo como nación:

abuso sexual, abandono paterno y la guerra

 

Martha Cabrera (comunicación personal, 2018)

Agrego a este epígrafe de Martha Cabrera, como línea transversal que atraviesa Nicaragua, la impunidad histórica ante todas las violencias, acerca de la cual elaboraré en este artículo. Primero quiero posicionarme al escribir este texto como mujer, joven, transfeminista2, cisgénero, queer, mestiza, blanca, asiática, y centroamericana. 

Al igual que un sinnúmero de personas nicaragüenses y centroamericanas, he sido víctima de la violencia estatal, que me cruzó de manera personal y devastadora cuando paramilitares afines al Gobierno de Nicaragua asesinaron a mi tío Vicente Rappaccioli, un 26 de junio en Carazo, cerca de nuestra casa de habitación. Tengo el privilegio de moverme entre el mundo del activismo, el arte y la academia. 

Formo parte de la Asociación Madres de Abril (AMA), organización de madres y familiares de víctimas de la violencia estatal, a partir de abril de 2018. Al mismo tiempo ejerzo el rol de directora del Museo de la Memoria contra la Impunidad3, iniciativa que busca dignificar a las víctimas de la violencia estatal y preservar las memorias de las violaciones de derechos humanos en Nicaragua. Por mi activismo en la construcción y difusión de las memorias de las víctimas del Estado de Nicaragua, me considero también una exiliada más de mi país, al que no puedo volver en un futuro cercano por ser miembro activo de la AMA y exigir poder ejercer mis derechos. En mi cuerpo y mi memoria entrelazo la historia de exilio político de mi familia, por el activismo antisomocista y por la libertad de Nicaragua de mi abuelo Vicente Rappaccioli, con este exilio reciente.

El contexto en Nicaragua es una aguda crisis sociopolítica, económica y de derechos humanos, que a partir de 2018 estalló con el asesinato de más de 300 manifestantes, ejecuciones extrajudiciales, torturas y múltiples formas de violencia política a través de la policía nacional, grupos de choque pro-gobierno, parte de las estructuras del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y un ejército paramilitar organizado desde el Estado. Este ejército, formado por excombatientes históricos sandinistas, llevó a cabo una operación paramilitar contra civiles desarmados que denominaron “Operación Limpieza”. La violencia desproporcional del gobierno hacia los participantes en la ola de protestas desatadas a partir de abril de 2018 fue calificada por organismos internacionales de derechos humanos como “crímenes de lesa humanidad”4

A partir de abril de 2018, desde las diferentes instituciones estatales y los medios de comunicación oficiales, el presidente Daniel Ortega, la vicepresidenta y primera dama Rosario Murillo, y sus simpatizantes han construido una narrativa sobre un “golpe de Estado fallido” organizado desde Estados Unidos a través de fondos de organismos de cooperación internacional.  William Robinson, sociólogo que estudia la historia de intervenciones estadounidenses en Latinoamérica, explica que “la principal preocupación de Washington no es deshacerse de Ortega, sino la de preservar los intereses del capital transnacional”5.  

Redes sociales como Facebook han denunciado que el Gobierno de Nicaragua, en complicidad con el aparato estatal, utiliza los medios digitales de manera abusiva contra sus contrincantes para manipular el discurso público utilizando cuentas falsas y propagando contenido con noticias falsas, promoviendo la violencia contra los manifestantes, acusándolos de violaciones y delitos, deshumanizándolos y denigrándolos, e incluso, en algunos casos, haciéndose pasar por ellos6.

Varios autores hemos comentado que ya existían precedentes del tipo de terrorismo de Estado que se ejerció durante 2018 con un carácter racial y de clase, como la ocupación militar de la Costa Caribe7 (Goett, 2016) y la fuerza estatal contra las protestas en las diferentes zonas mineras8 (Sánchez, 2016). Al mismo tiempo, el movimiento feminista, el movimiento campesino y el movimiento anti-extractivista han sido víctimas de la represión estatal en todas sus movilizaciones desde el retorno de Ortega al poder en 2006. Además de la violencia política, perduran las violencias histórico-estructurales alrededor del neoliberalismo, el extractivismo, el colonialismo, el racismo, el sexismo, la transfobia y la lesbofobia. 

En este artículo hago una breve revisión histórica del rol de las mujeres y madres en la política nicaragüense, a partir de la Insurrección Popular de 1979, haciendo énfasis en la organización de Madres de Héroes y Mártires, sin abarcar todas las posibles instancias de mujeres militantes de la época, para movernos hacia el presente en Nicaragua y discutir la experiencia de las Madres de Abril y jóvenes estudiantes, activistas y feministas. 

Propongo como metodología la revisión histórica a partir de fuentes que han trazado anteriormente el camino de pensar el rol político de las mujeres y madres en Nicaragua, a través de la literatura y la etnografía de la mano de una investigación situada y comprometida. En esta investigación incluyo mis experiencias, observaciones y conocimientos adquiridos en estos últimos años de lucha y resistencia contra el régimen, trabajando con AMA para construir un museo que lucha contra el olvido que el régimen quiere imponer, y entrelazando las voces de jóvenes y feministas nicaragüenses que están pensando sobre el rol de las mujeres desde distintos ángulos y disciplinas.

Visualizo hacia el futuro la posibilidad de una articulación intergeneracional entre la AMA, el movimiento feminista y el estudiantil, unidos en una lucha conjunta contra la impunidad. Trato de hacer un ejercicio de contra-memoria, alejada de la monumental memoria mayoritaria levantada por la masculinidad hegemónica que somete e invisibiliza la memoria de mujeres, homosexuales, indígenas, empobrecidas y subyugadas9 (Braidotti, 2009:226-235), y emprendo un ejercicio especulativo, preguntándome cuál podría ser un futuro distinto al que se está vislumbrando actualmente.

Mujeres y maternidades revolucionarias

Académicas, activistas y politólogas han escrito distintas razones del fin de la revolución, entre ellas la escasez económica producida por la intervención militar y económica de Estados Unidos, la guerra entre el Estado de Nicaragua y la llamada Contrarrevolución, y el servicio militar obligatorio necesario para librar esa guerra. La doctora Ileana Rodríguez, una de las pensadoras más críticas de Nicaragua, escribió una historia alterna del motivo del fin de la revolución en su libro La prosa de la contra-insurgencia, donde asegura que fueron “las madres quienes dan jaque mate a la revolución” (2019:15).  A través de novelas de jóvenes que fueron víctimas de la guerra y parte del conflicto armado, Rodríguez narra cómo las madres buscaban a sus hijos desaparecidos, lo que al mismo tiempo crea un tipo de politización “contrainsurgente”: “En Pantasma, madre es una pluralidad sobrecogida de impotencia, oyendo historias de sufrimiento y maltrato: cómo los dejaban perdidos en la montaña; cómo trataban a los homosexuales; cómo practicaban en ellos la crueldad”10 (2019:117).

Contradictoriamente, las mujeres en su rol de madres fueron movilizadas como símbolos y actores políticos, tanto por los sandinistas como por los antisandinistas. Las primeras integrantes del Comité de Madres de Héroes y Mártires de Matagalpa se organizaron con el objetivo de “continuar la lucha de sus hijos caídos” formando fuertes lazos afectivos como grupo de apoyo. De Volo narra que la organización de Madres de Héroes y Mártires funcionaba como auxiliar de la organización de mujeres sandinistas, y por esa razón “tenían poco espacio para desarrollar sus propios significados o agendas que restringió las libertades de decisión de las madres”11  (De Volo, 2001:xvii). 

En su estudio también narra cómo el discurso de la Revolución Sandinista, inspirado por la teología de la liberación de la Iglesia popular, promovió el derramamiento del cuerpo de los inocentes (los mejores hijos e hijas del país) como método para expiar el pecado. “El sacrificio fue asombroso: desplazamiento, tortura, violación, asesinatos, pero llegó a ser visto a los ojos de muchas madres como algo necesario” (De Volo, 2001:58). Luciana Chamorro habla de cómo “el sacrificio y la convicción revolucionaria aparecen como un mandato, la mayoría de las veces exigido a la juventud por una élite revolucionaria que se distanció cada vez más de su práctica”12 (2020:109). 

Tres elementos importantes que destacar sobre la Revolución, en relación con este análisis a la luz del día de hoy, son: la masculinidad violenta y el paternalismo dominante que se imponen ante mujeres y personas diversas con impunidad; el sacrificio y la convicción revolucionaria que se les exigía a todas las personas, incluidas mujeres militantes, madres de “héroes y mártires” y miembros del Servicio Militar Patriótico, y el racismo en el campo de lo político que también tiene raíces profundas y coloniales.

AMA y No Olvida, una labor común de cuidado de la vida, el duelo y la memoria.

La violencia, el control, el despojo y la negación se desplegaron con especial fuerza contra las comunidades mestizas e indígenas durante el levantamiento de 2018, en una intersección entre clase y raza, cuando la violencia estatal se extendió a los centros urbanos de todo el país. Necropolítica es un término utilizado por Achille Mbembe (2011) que caracteriza el poder soberano del Estado para controlar, regular y legitimar la mortalidad en estados de excepción sin ninguna responsabilidad ni justicia13. Tal como lo presentan los testimonios de las familias de las víctimas recopilados en AMA y No Olvida, Museo de la Memoria contra la Impunidad14, el actual Estado nicaragüense gobierna a través de masacres, por la disposición de los cuerpos de las víctimas, y por la deshumanización a través del discurso, así como por la circulación de imágenes de sus muertes en nombre de la “paz, tranquilidad y circulación de mercancías”15 (Chávez, 2018). 

Parte de las estrategias necropolíticas en contra de las familias de las víctimas incluye la negación del derecho al duelo y la guerra a sus memorias. Sus vidas se volvieron irreconocibles, devaluadas y, por lo tanto, “indignas de duelo”16 (Butler, 2006). La violencia en la vida de las víctimas se extendió hasta la muerte, despojando a sus familias de los necesarios rituales de duelo. En la actualidad en Nicaragua existe una violenta disputa por los espacios públicos que impide la construcción de espacios de memoria o memoriales. Durante las protestas, espontáneamente, la población plantó cruces con flores en las rotondas como lugares de duelo y memoria. Posteriormente, las fuerzas gubernamentales los arrancaron y les echaron aceite17  (Moncada, 2018). 

Además, las familias de las víctimas hemos sido sometidas a diversas formas de intimidación (exilio, encarcelamiento, vigilancia y hostigamiento) destinadas a silenciar su demanda de justicia y sus esfuerzos por construir espacios de recuerdo.  Entre los testimonios del museo se encuentran instancias de cómo las familias y madres recibieron la noticia de los asesinatos de sus hijos a través de Facebook por fotografías subidas por los paramilitares. Cuando aquellos estaban heridos les fue negada la atención médica; las madres fueron chantajeadas a cambio de apoyos económicos, o para entregarles los cuerpos de sus hijos debían firmar documentos que acreditaran “que no iban a denunciar lo ocurrido”. A pesar de la insistencia de las madres para que la Fiscalía investigara, “los casos han sido engavetados”. Amnistía Internacional descubrió que el Ministerio Público no ha llevado a cabo ninguna investigación. En cambio, encontraron ocultación y obstrucción del debido proceso18 (Amnistía Internacional, 2018:30-31). 

Ante todas estas injusticias, en septiembre de 2018 el colectivo de familiares de víctimas adoptó por consenso el nombre de Asociación Madres de Abril (AMA) y definió su finalidad: “La unión y representación de las madres y familiares de las personas asesinadas por la represión estatal en Nicaragua”, y hemos nombrado la verdad, la justicia, la reparación integral y la no repetición como pilares en nuestro manifiesto (Asociación Madres de Abril, 2018). 

AMA forma parte de una genealogía de activismo en Latinoamérica y otros países, de madres cuyos hijos han sido asesinados y han intentado buscar públicamente justicia, como las Madres de Plaza de Mayo en Argentina, las madres y padres de los normalistas de Ayotzinapa en México y familiares de víctimas del crimen organizado en este mismo país. Estos tres grupos han demostrado solidaridad con AMA en diferentes ocasiones. Incluyo la experiencia de los padres y madres de víctimas de la brutalidad policial racializada, parte del movimiento por las vidas negras, Black Lives Matter en Estados Unidos1920 (Crenshaw y Ritchie, 2015; Rankine, 2017). 

Como activistas “maternales” entramos al espacio público desde el espacio privado para defender la vida y la memoria, con un repertorio de prácticas activistas transnacionales, como utilizar las fotos sobre nuestros cuerpos y crear comunidades y espacios de memoria (Yang et al., s/f). Agrego a nuestras prácticas de memorialización físicas y digitales lo que llamo prácticas de memorias transmediales que buscan transformar la historia de cada víctima en una experiencia colectiva21 (Yang, 2021:312).

Entre las reflexiones desde AMA en cuanto a la lucha por la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición, hemos trabajado en la denuncia colectiva, la transformación del dolor, la sanación, y en dar espacio a otros miembros de las familias para llevar a cabo un diálogo intergeneracional con los más jóvenes e involucrar a los padres y demás personas a ser parte de una comunidad emocional de memoria más amplia con un compromiso político. 

En diferentes partes he dicho que en la asociación nos hemos preguntado “¿Qué podemos hacer con todo este dolor? Y hemos respondido, podemos colectivizar el dolor, el amor, la esperanza, la memoria y el anhelo de justicia” (Museo de la Memoria, 2019). Este cuestionamiento surge desde la necesidad de reivindicar nuestros derechos, de una politización desde la experiencia encarnada y de querer involucrar a más personas en este proyecto de cambio de paradigma que rompe con los ciclos de impunidad y re-victimización a las víctimas de violencia política. 

A través de las representaciones del museo y de las múltiples expresiones de dolor y duelo hemos tratado de cuestionar la narrativa de sacrificio, martirio y militarismo que ha sido inscrita por la historia revolucionaria del país y los procesos históricos de violencia, y en cambio hemos enfatizado la ausencia de las víctimas y su lucha contra el autoritarismo y cómo sus familias seguimos defendiendo su derecho a la vida, la justicia, la verdad y la memoria. Considero que hemos articulado “la memoria como un camino colectivo para la resistencia, la sanación y el cuido de la vida”22 (Yang, 2020).

Conclusiones inconclusas: ternura, potencia, sanación y justicia feminista para humanizarnos

Anelí Villa Avendaño (2019), en su estudio Memorias de esperanza de y desde las mujeres desde Guatemala, parte de la propuesta de Silvia Federici (2010, citada por Villa, 2019), quien sugiere que hacer la lectura de la historia desde las mujeres y con perspectiva feminista permitirá complejizar la lectura del pasado a través de nuevos hitos históricos, mirando tanto los mecanismos de reproducción del sistema como el sostenimiento de las resistencias y luchas contra la dominación23 (2019:201). 

En el contexto nicaragüense en el que nos encontramos, de una impunidad legalizada y un estado paramilitar del presente, además de la herencia de una sociedad clasista, racista y patriarcal, considero que falta articular apuestas emancipatorias que nos den esperanza, crear un presente y un futuro más respirable en medio del dolor que aún vivimos. Propongo utilizar la vocación conjunta de encontrar justicia para todas, para pensar cómo sería un futuro con justicia que centre las voces de las víctimas y sus testimonios a profundidad e imagine las injusticias de manera más amplia. 

Por un lado, tenemos que encontrar la forma de crear un concepto de justicia colectivo, que surja a partir de los dolores, la legalidad y los saberes. Es un trabajo conceptual que tiene que centrarse en el bienestar de todas las víctimas, tanto del Estado como de abuso sexual; que no represente más trauma en el proceso y que también considere el carácter racial y de clase de la violencia ejercida. De igual manera, me adscribo a la posición de Courtney Desiree Morris, quien plantea que debemos ampliar el feminismo “dentro de una matriz más compleja de desigualdades y que abarca la raza, la etnia, la clase, etc.”. Es fundamental abrazar el trabajo del feminismo afronicaragüense, para “reconocer la naturaleza abarcadora de las prácticas políticas de las mujeres negras tal y como se despliegan en su experiencia de vida y en su lucha organizada”24 (Morris, 2010).

Hago un trabajo para colectivizar estas experiencias de nuevo, las violencias vividas por las madres de los héroes y mártires, las violencias vividas por las militantes sandinistas durante la Revolución, los abusos sexuales, el caso de Zoilamérica, la violencia reciente sufrida por las Madres de Abril, las jóvenes estudiantes, activistas, las presas políticas y sus familiares, la violencia racial y colonial que experimentan las mujeres afrodescendientes e indígenas, para imaginar no sólo un marco para “la emancipación de las mujeres”, sino para nombrar su experiencia específica y colectiva ante un Necroestado, ante el dispositivo abismal, “la condición insondable, honda y profunda de las violencias”25 (Reguillo, 2021:9). Enfrentando estas experiencias con proyectos de memoria, de justicia, de sanación, de creación de espacios seguros, de transformación del trauma y de politización, para seguir construyendo, imaginando y siendo luz en este abismo que parece que no termina, pero que sólo nosotros podremos iluminar.

Agradezco públicamente a Ana Gabriela Rincón Rubio, Velvet Romero García y Araceli Calderón Cisneros por su labor como editoras del libro Feminismo, Resistencia y Memoria en América Latina por incluir a Nicaragua y a la Asociación Madres de Abril (AMA) en las experiencias de este territorio-memoria de mujeres latinoamericanas ante los pactos patriarcales de silencio, borramiento, negación, impunidad y olvido.

Notas

[1] Prólogo “Voces de un nuevo territorio-memoria de las mujeres y feministas latinoamericanas” del libro Feminismos, memoria y resistencia en América Latina Tomo 2 Narrar para no olvidar: memoria y movimientos de mujeres y feministas, 2022. Coordinadoras Ana Gabriela Rincón Rubio, Velvet Romero García y Araceli Calderón Cisneros. https://repositorio.cesmeca.mx/handle/11595/1080 

[2] Utilizo Transfeminista siguiendo a Sayak Valencia como un movimiento en red «ante la emergencia de violencia necropolítica contra las cis y trans-mujeres y lxs sujetxs feminizados, consideran los estados de tránsito de género, de migración, de mestizaje, de vulnerabilidad, de raza y de clase como transversales para hacer alianzas emancipatorias ante la violencia cis-hetero-patriarcal y racista». Ver El transfeminismo no es un generismo, Sayak Valencia, 2018. https://www.bibliotecafragmentada.org/wp-content/uploads/2019/12/El_transfeminismo_no-_es_un_generismo.pdf 

[3] Museo de la Memoria contra la Impunidad website: https://www.museodelamemorianicaragua.org/

[4] Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes para Nicaragua (GIEI) (2019, p.224). Informe sobre los hechos violentos ocurridos entre el 18 de abril y el 30 de mayo de 2018 (informe de investigación de derechos humanos). Managua: GIEI. Disponible en: https://gieinicaragua.org/giei-content/uploads/2019/02/GIEI_INFORME_DIGITAL_07_02_2019_VF.pdf (consultado el 23 de enero de 2022). 

[5] Robinson, William I. (2021). “Crisis in Nicaragua: Is the US Trying to Overthrow the Ortega-Murillo Government?”. En North American Congress on Latin America (NACLA). https://nacla.org/news/2021/08/18/crisis-nicaragua-overthrow (consultado el 23 de enero de 2022).

[6] Alonso, Luis Fernando y Ben Nimmo (2021). October 2021 coordinated inauthentic behavior report. San Francisco: Meta. Disponible en: https://about.fb.com/wp-content/uploads/2021/11/October-2021-CIB-Report.pdf (consultado el 23 de enero de 2022).

[7] Goett, Jennifer (2016). Black autonomy: Race, gender, and Afro-Nicaraguan activism. California: Stanford University Press.

[8] Sánchez, Mario. (2016). Los recursos en disputa. El caso del conflicto minero en Rancho Grande, Nicaragua. Anuario de Estudios Centroamericanos, 42, 93-131. San José, Costa Rica: Universidad de Costa Rica. Disponible en https://www.redalyc.org/journal/152/15248437005/html/ (consultado el 23 de enero de 2022).

[9] Braidotti, Rosi (2009). Transposiciones: sobre la ética nómada . Barcelona: Gedisa. 

[10] Rodríguez, Ileana (2019). La prosa de la contra-insurgencia. “Lo político” durante la restauración neoliberal en Nicaragua. Raleigh, Carolina del Norte: University of North Carolina Press, Editorial A Contracorriente.

[11] De Volo, Lorraine Bayard (2001). Mothers of heroes and martyrs: Gender identity politics in Nicaragua, 1979-1999. Baltimore: John Hopkins University Press.

[12] Chamorro, Luciana (2020). ‘Love is stronger than hate’: authoritarian populism and political passions in post-revolutionary Nicaragua. Tesis doctoral, Universidad de Columbia.

[13] Mbembe, Achille (2011). Necropolítica. Santa Cruz de Tenerife: Melusina.

[14] Sitio Web https://www.museodelamemorianicaragua.org/ 

[15] Chávez, K. (2018). “El pueblo ha derrotado las fuerzas oscuras del golpismo”. En el19digital. Disponible en: https://www.el19digital.com/articulos/ver/titulo:79235-el-pueblo-ha-derrotado-las-fuerzas- oscuras-del-golpismo

[16] Butler, Judith (2006). Precarious life: The powers of mourning and violence. Londres: Verso.

[17] Moncada, Roy (2018). “Orteguistas destruyen memorial a víctimas de la represión en la rotonda Jean Paul Genie”. En La Prensa, 1 de septiembre. Disponible en: https://www.laprensa.com.ni/2018/09/01/nacionales/2466084-orteguistas-destruyen-memorial- a-victimas-de-la-represion-en-la-rotonda-jean-paul-genie (consultado el 23 de enero de 2022).

[18] Amnistía Internacional (2018). Sembrando el terror: de la letalidad a la persecución en Nicaragua (AMR 43/9213/2018). Londres: Amnistía Internacional. Disponible en: https://www.amnesty.org/es/documents/amr43/9213/2018/es/ (consultado el 23 de enero de 2022).

[19] Crenshaw, Kimberlé y Andrea J. Ritchie (2015). Say her name: Resisting police brutality against Black women. Nueva York: African American Policy Forum y Center for Intersectionality and Social Policy Studies. Disponible en: https://youthrex.com/wp-content/uploads/2019/02/AAPF_SMN_Brief_full_singles.compressed.pdf

[20] Rankine, Claudia (2017). “The condition of Black life is one of mourning”. En Cindy Millstein (ed.), Rebellious mourning. The Collective Work of Grief. Chicago, IL: AK, pp. 31-44.

[21] Yang, Emilia (2022). “AMA y No Olvida Collectivizing Memory Against Impunity: Transmedia Memory Practices, Modular Visibility, and Activist Participatory Design in Nicaragua”. En International Journal of Communication, 16 (2022), 309–330. Disponible en: https://ijoc.org/index.php/ijoc/article/view/16382/3643 (consultado el 23 de enero de 2022).

[22] Yang, Emilia (2020). “La lucha de las mujeres por la memoria y la vida”. En Hora Cero, 26 de noviembre. Disponible en: https://www.horacero.org/lucha-de-las-mujeres (consultado el 23 de enero de 2022).

[23] Villa Avendaño, Anelí (2019). Memorias de esperanza de y desde las mujeres desde Guatemala. Tesis de Doctorado en Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras.

[24] Morris, Courtney Desiree (2010). “Pensar en el feminismo afronicaragüense”. En Odile Hoffmann (coord.), Política e identidad. Afrodescendientes en México y América Central. México: Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, pp. 233-269. Disponible en: https://horizon.documentation.ird.fr/exl-doc/pleins_textes/divers20-07/010051406.pdf

[25] Reguillo, Rossana (2021). Necrómaquina: cuando morir no es suficiente. Guadalajara: ITESO; Barcelona: Ned.